Adiós


Los recuerdos vagan en mi mente, como las olas en el mar. Parece una especie de onda, mientras unos vienen otros van, pero nunca logro sacarte de mi ser. A veces deseo hacerlo, se siente una especie de hueco en el pecho que poco a poco te carcome, y mi único remedio eres tú. Peculiar chica de ojos lindos y expresivos, pero tristes a la vez, estás tan cerca y a la vez tan lejos, es difícil saber que te tuve y sentir que te he perdido. Me siento solo, ya que tú llenabas mi alma con tu agraciada sonrisa, la limpiabas con tus lágrimas y la ilusionabas con tus palabras. Un te quiero, un te adoro o un te amo, son sólo palabras de pocas letras, pero si pudieras sentir lo que yo siento al decirlas o escucharlas de tus dulces labios, volaríamos a un encuentro próximo. Nuestros cuerpos, mentes y sentimientos gritan nuestros nombres, piden que volvamos, pero algo muy adentro sofoca esa llamada, llamada que se hace fuerte al estar cerca, llamada que queda como eco en la montaña al alejarnos. Te amé, te amo y te amaré, eras, eres y serás ese único ser que gobierna mi corazón, que eriza mi piel, que le da un mariposeo a mi estomago. Sé que he fallado, lo admito, pero las cosas a veces a la primera no salen como se quiere, quizás nunca ocurra de ésta manera, pero como sofocar una hoguera la cual arde intensamente reclamando tu presencia. Presencia que resplandeció y le dio un verdadero sentido a mi vida. Lágrimas, lágrimas, lágrimas saladas y marcadas que brotan de nuestros ojos y recorren nuestro rostro en busca de una suave caricia de tu mano que recorra ese cauce y las borre para siempre; quizás siempre y nunca sean palabras que no se dicen pero yo siempre te amaré y nunca te olvidaré. Todo tu ser quedó en mí, como el tatuaje en la piel, mientras más trato de olvidar tu ser, tu tierna mirada, tu agraciada sonrisa más la recuerdo causando en mí gran dolor y sufrimiento, no entiendo como en tan poco tiempo te apoderaste de mí, con tal fuerza que hoy comprendo que será imposible borrarte de mi corazón. Pero…, pero como tenerte a base de recuerdos, si esos recuerdos hacen presente que un día estuviste a mí lado, aún me torturo buscando una explicación del porqué te marchaste, que idiota fui al dejar perder mi ángel dorado, que idiota soy al no saber que decir o hacer para recuperarte y que idiota seré si me doy por vencido en esta gran batalla. Recuerdo que dijiste no hay victoria sin batalla, ni rosas sin espinas; tú estarás por siempre en mí…

No sé si estoy soñando, si es así no quiero despertar…

No sé si sólo mis pensamientos están nuevamente rondando a tu alrededor, o si sólo quiero desahogarme en un papel, no lo sé, me duele ver como me rechazas, como me haces ver que yo en ti estoy muerto y no causo más que un disgusto marcado en tu corazón. Como dice Neruda:

“…éste será el ultimo verso que yo te escriba…”,

quizás muy en el fondo me arrepentiré de esto, quizás también sea una decisión radical, pero ya van dos meses de constante búsqueda, sin respuesta alguna. De algo estoy totalmente seguro, mi vida jamás volverá a ser la misma, como crees tú puedo estar con muchas “locas” a la vez, pero lamentablemente todas tienen un problema en común, ninguna eres tú

Relato dedicado a la persona que me hizo feliz y a la vez destruyó mi vida, no te culpo por nada en lo absoluto, y éste pesado día, con manos temblorosas y lágrimas en los ojos, te digo con dolor, adiós…

“De nada vale seguir adelante cuando eres tú quien me bloquea el camino”.

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2 thoughts on “Adiós

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