El nacimiento…


…de una historia.

Todo empieza una noche de luna nueva, noche en la que prevalece la oscuridad sobre la luz, allí se encontraba Fabio, un chico diferente, no perteneciente a ningún grupo social, solitario, ya que en épocas pasadas había causado la muerte de una niña, llamada Andrea, de poco menos de 3 años, ésta era hermosa, de rizos sueltos y amarillos, piel cálida, suave y brillante, ojos azul cielo, una pequeñita especie de ángel terrestre. Fabio se culpaba a diario, se auto-maldecía por haberle arrebatado la vida a una niñita tan hermosa, por habérsela quitado de los brazos a su madre, la cual aún no le perdonaba tal hecho; toda su vida había cambiado desde ese día. Lo recordaba como si fuera ayer y ya para entonces habían pasado 12 largos años…

Esa noche de luna nueva, Fabio se encontraba sentado en una banca a las afueras del Parque Celestino’s  ubicado al oeste de Cuzco en Perú. Gritaba a los fuertes vientos que azotaban la copa de los pinos, como juguetes, – ¡Llévenme! -, – ¡Quítenme ésta vida de sufrimiento! –, si acaso existe un Dios  – ¡Mátame!, yo no quiero esta maldita vida –. Pero al parecer sus plegarias, ruegos y suplicas, no fueron escuchadas, o esto es lo que el pensó; éste, cansado ya de tanto gritar, cedió por un momento, bajó la mirada y prontamente se dio cuenta de que muy lejos de allí se observaba una figura alta de ojos rojos, y largos cabellos, que lo observaba con cautela. Ésta última iba acercándose a él entre los árboles muy sigilosamente, Fabio por su parte hacía un intento de identificar sus rasgos, pero estaba tan oscuro que no se veía bien. Al cabo de unos pocos minutos esta sombra o figura se disipó, Fabio asustado y tembloroso corrió sin cesar hasta llegar a una avenida poblada por vendedores nocturnos, situada a pocos metros de allí.

Otra noche más en vela para el joven Fabio, que no encontraba cómo dormir, no encontraba un motivo de vida, una meta, nada…

Ese día 14 de febrero de 1913, Fabio de 19 años de edad, decidió lo que sería más difícil y a la vez más importante para él que cualquier otra cosa que hubiese hecho, ya no quería vivir más; éste pensamiento de arrebatarse la vida lo había perseguido durante mucho tiempo, y al parecer éste último había vencido… pero ¿Pasaría de verdad? ¿Sería Fabio capaz de otra atrocidad en su vida?.

Esa noche, Fabio acude a la misma banca en donde se encontraba la noche anterior, de igual modo, no había luna, todavía seguía siendo luna nueva… Sentado allí, saca una navaja de su bolsillo izquierdo en su pantalón; cuando está a punto de cortarse las venas y acabar con ese sufrimiento de vida, una tierna y a la vez fuerte voz lo interrumpe y le dice: – Yo soy la vampiresa Andrea, me ¿recuerdas? -, Fabio permanecía callado y sorprendido ante tal hecho ¡Una vampiresa!, ¡Era esa Andrea!, pero, ¿Cómo es posible?, ésta le sonrió sarcásticamente, y haciendo caso omiso a sus interrogantes continuó diciendo, – Tengo ahora 15 años y no creceré mas, seré así para el resto de mi vida, para siempre, he venido a salvarte como tú me has salvado a mí –. – ¡Oh!, ¡Sí! Recuerdo aquél día en que me asesinaste, con o sin culpa, de igual forma lo hiciste, esa noche en mi entierro un anciano me volvió a la vida, sólo que de manera distinta -, me dijo – Un ángel no puede morir de esta forma – … retirándose luego.

Fabio atónito y sin creer ni una sola palabra de lo que ésta hermosísima joven le decía, trata de huir, pero al cabo de unos pocos segundos, vuelve a su mente el vago recuerdo de la figura de ojos rojos, la cual lo estaba observando la noche anterior, sin voltear, y un poco tembloroso, ya que el miedo lo estaba consumiendo, pregunta a viva voz, – ¿Realmente eres tú Andrea? –, y si es así – ¿A qué has venido? -, está sonriendo nuevamente de manera sarcástica, contestando, – Sí, soy yo y he venido solamente por ti -, – ¿Quieres quitarte la vida?, ¡Adelante, hazlo y de esa manera únete a mí!, para vivir en el mundo de los inmortales juntos por siempre. Aunque no lo creas, hemos llevado vidas muy parecidas, sumergidos en la soledad, sin nadie al cual acudir cuando los recuerdos nos atormentan, cuando no dormimos durante éstas hermosas noches, o – realizando una pausa -, cuando estamos a punto de realizar una atrocidad en nuestra vida, como tú estás a punto de hacerla

La decisión más importante de tú vida, no será quitarte o no la vida, será morir o vivir eternamente a mi lado…

Fabio asombrado por la confulgencia de Andrea, y con una voz casi inextinguible le responde, – ¿Por qué me dices esto?, ¡Vivir en el mundo de los inmortales juntos por siempre!, ¿Cómo puedes sentir algo así por mi, después de lo que te hice? -; ella un poco exaltada, le dice, – Fabio, tengo 12 años observándote, y sé que tú eres y serás mi pareja, mi único amor, sé también que a diario te culpas por haberme asesinado, pero no fue así, y aquí estoy para redimirte, ¡Yo te perdono!, ¿No es eso lo que siempre has querido escuchar Fabio?.

De repente, siente como si sus venas se rasgaran, observó sus muñecas pero no emergía la sangre; éste le contesta con un hilo de voz, – Gracias… Andrea… -, e inmediatamente después sentía que el mundo se le desvanecía, que se oscurecía mucho más que la noche, en ese momento, toda su vida pasó como una película en su mente; la última imagen que vio, fue la de esa pequeña chica de 15 años llamada Andrea, la misma Andrea que éste había asesinado hace un largo tiempo, había venido a rescatarlo diciendo que era una vampiresa, cosa que todavía no entendía muy bien, como podían existir esos seres inmortales en un mundo lleno de mortales… al cabo de unos segundos su cuerpo cayó tendido en el piso y sin vida. Había muerto.

Cuenta la historia, que varios hombres, mujeres y niños por las noches de luna nueva, ven a una joven de rizos largos y dorados, tomada de la mano de un joven tímido y de cabellera negra, caminando por los prados, los árboles y pinos y de esta manera perdiéndose en la oscuridad de la noche, unos dicen que son fantasmas, otros que son almas que están desandando por sus pecados cometidos y sólo una comenta que son el nacimiento de una nueva raza, que una nueva era esta siendo creada, que son… que son… criaturas de la noche…

¿Podremos enfrentarlos, o debemos solo huir y morir? ¿Vale la pena intentarlo?

Sólo dos cosas están en juego, el perdón de corazón y que más vale haber amado y perdido, que nunca haber amado…

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