¿Quién eres tú, mortal, si sólo te dedicas a mentir?


Soy sólo la sombra de las que, alguna vez, fueron tus ilusiones;
Y el vago recuerdo de una noche resplandeciente.
Soy tu ángel benevolente, que distrae al cielo
Y la mascara de prohibidas adoraciones.
Busco guardar todas mis lágrimas y llantos,
Miento, a cuesta de mis encantos
Y sufro como arcángel desterrado,
Viviendo, solo para ver vivir.
Mentir es olvidar las diferencias
Que logran azotarme poco a poco
Decir verdad es lastimarte
Por eso es mejor dejarte solo.
Creer es abandonar toda esperanza
Solo para invocar una alabanza.
Ver más allá de mis problemas:
Conocerme es mortal en tus acciones.
Soy mi nombre y mis engaños
Fui creadora de vuestros pecados
Alentando a la muerte a su paso
Acabando una vida más.
Otoño, no importa si me haces soñar
O si recuerdo, lo que debiera olvidar.
Ojos cansados están de llorar
Y labios de tus mentiras besar.
Seré acabada por el tiempo
Que carcome mi sufrimiento
Y la musa de nueve poemas,
Que agonizan en una vela.
Fui herida santa, sangrante
En tus manos, en tus labios
Nunca tuyos fueron mis besos,
Mas mis deseos… te los regalo.
Una noche vendré danzando
Notas de la luna en el cielo
Que acompasan mi voz pidiendo
Compasión en tu desvelo
Mirare sombría tu espectro
Para que vaya muriendo en silencio,
Desapareceré junto a Venus en el cielo
Y en tinta sangre, escribiré tu recuerdo.

…A veces solo a veces los demonios te dominan…

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