Las parejas peligrosas


Aunque las relaciones son una necesidad en la vida humana, no todas las personas resultan convenientes a nuestros valores y metas. Hay relaciones que son peligrosas para nuestra estabilidad emocional y hasta para nuestra integridad física. Siga leyendo

 

En el entramado de las relaciones personales, hay gente para todos los gustos. Los hay divertidos, tímidos, colaboradores, generosos, taciturnos, competitivos, polémicos, polifacéticos, artísticos, etc. Dentro de estas categorías, podemos encontrar personas adecuadas a nuestros intereses y tendencias y otras que no encajan en ellos. A veces, sin embargo, a causa de las circunstancias, el atractivo sexual, la soledad, la poca asertividad y otras razones, podemos vernos involucrados en relaciones destructivas o “peligrosas” que suelen afectar nuestro funcionamiento normal y trastornar nuestro esquema de vida.

 

Dentro de estas relaciones peligrosas, y especialmente en el ámbito de la pareja, me gustaría destacar varios tipos de vínculos de alto riesgo: parejas mentirosas, lujuriosas, casadas, celosas y violentas. Las parejas mentirosas son peligrosas, porque no es posible confiar en ellas ni hacer planes serios. Se comprometen e incumplen y engañan para evitar sanciones. Su esquema de falsear la realidad produce grandes frustraciones y ansiedad en el otro, conflictos permanentes, resentimientos e incapacidad de disfrutar de los encuentros. Enamorarse y vivir con un mentiroso puede resultar un verdadero calvario, por lo que se recomienda alejarse de este, a menos que acepte recibir ayuda psicológica y se comprometa a cambiar.

 

Relacionarse con una pareja lujuriosa, significa sostener una relación con alguien que no puede evitar responder a sus impulsos sexuales cuando estos se presentan, por lo que puede anticiparse la infidelidad, las relaciones múltiples, los riesgos de enfermedades de transmisión sexual, la desatención a la pareja principal y la consecuente necesidad de mentir, así como la conflictividad que esto acarrea. Un panorama complicado para una persona de esquemas morales tradicionales. La orientación psicológica y sexológica puede ayudar en estos casos.

 

Las parejas de tendencias celosa se tornan disfuncionales y tienden a convertir la convivencia en un infierno, pues ven riesgos de infidelidad donde no los hay, y si los hay, los exageran y promueven confrontaciones reiteradas que no llevan a soluciones ni acuerdos, sino en estériles desahogos recurrentes que se agravan y limitan la operatividad de la pareja. En estos casos es adecuado buscar ayuda psicológica o romper la relación, si no hay intención de cambio.

 

Tener una relación con una persona casada es algo común, aunque de alto riesgo, pues genera culpa y suele dar pie a desenlaces violentos, legales y policiales. Además, lesiona la imagen y la moral de quienes participan. Son incontables los crímenes pasionales derivados de la develación de engaños de este tipo. En este caso, casi nunca la relación perdura y se experimenta sufrimiento. Conviene aquí buscar opciones menos riesgosas y mas congruentes con los propios valores.

 

Una relación muy peligrosa es la que se desarrolla con drogadictos, pues se trate de dependencia al alcohol o a otras sustancias toxicas que alteren la consciencia y dañen la salud, los efectos son siempre desastrosos. La presencia de drogas puede agregar novedad e intensidad temporal en lo sexual, pero afecta la relación en general y el buen funcionamiento social. En este caso, lo mejor suele ser buscar ayuda y a veces romper el vinculo.

 

Las parejas violentas pueden resultar muy destructivas física y psicológicamente, por lo que es esta una categoría de cuidado. La violencia es un agregado nefasto que corroe la felicidad, bloquea los logros, impide la comunicación, debilita la autoestima de la pareja, y crea ciclos crecientes muy difíciles de detener sin ayuda externa. Por su gravedad, se recomienda buscar ayuda psicológica y legal inmediatamente.

 

Es muy importante entender que aunque los adultos pueden elegir libremente con quienes involucrarse, hay aspectos morales y legales que deben considerarse, especialmente cuando hay peligro de daño físico o emocional y cuando hay hijos de por medio. Relaciones en las que es frecuente la mentira, los conflictos por celos, la compulsión sexual, la presencia de drogas y violencia, tienen pronostico negativo y causan grandes daños a quienes participan en ellas. Aunque puedan resultar emocionantes, lo mejor es evitarlas.

 

Gracias por leerme.

Pueden encontrarme en www.laexcelencia.com

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Auto ayuda

Dr. Renny Yagosesky

PHD en Psicología

Msc. En Ciencia de la Conducta

Lic. En Comunicación Social.

 

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