El milagro de la lectura


Isabel Rivero De Armas

El milagro de la lectura

Como los maestros y los padres califican a los niños lectores apáticos, es común oír frases como: “a mi hijo no le gusta leer”; “tiene problemas de lectura” o “le cuesta mucho realizar esa actividad”. Parece, entonces, que ellos desconocen que la lectura va mucho más allá de interpretar los signos que las palabras representan; o de equiparar letras; o grafías, con significados, o mensajes, ya establecidos, como “bueno” es lo que se entiende por “bueno” opuesto a “malo”.

  1. ¿Representación literal es igual a lectura?

Consideran, por consiguiente, que la lectura es sólo la reproducción literal de la información. Ellos la perciben como una actividad pasiva, solo de recepción. Esta visión errada tiene graves consecuencias en la enseñanza y en el aprendizaje de la lectura una vez que los niños, los jóvenes y hasta los adultos sienten el rechazo en el momento de leer.

En definitiva, muchos no han descubierto que la actividad de leer es una ventana al conocimiento de: diferentes culturas, maneras distintas de pensar, sentir y concebir la realidad. Es también un proceso participativo (o interactivo), porque se necesitan dos personas, autor y lector, para tu práctica.

El aprendizaje, o la enseñanza, de la lectura, por lo general, en el salón de clases, bajo la supervisión del educador, se realiza. Ahí, se genera un acto de comunicación: varios participantes, el autor del libro, el docente, como facilitador, los alumnos, los lectores potenciales, un mensaje, a través de lo leído, un lugar, el aula, una situación, la de enseñar a leer.

Los estudiantes, con la ayuda del maestro, desentrañan los significados del texto: lo que se esconde detrás de sus frases encadenadas para darle sentido hasta la construcción de un modelo equiparado, de alguna manera, con el mensaje que el autor quiso transmitir. No importa el tipo de obra, o género, ya sea un cuento o poesía. El tema importa algo, su grado de receptividad, gusto, conocimiento o importancia para los lectores, pero más importante es cómo ese texto modificará el estado de conocimiento de los educandos, o cambiará su visión, dejará algo en sus conciencias que servirá para el mañana.

  1. ¿Qué es leer?

Simón Rodríguez, en su obra “Sociedades americanas”, se dice que “leer es resucitar ideas sepultadas en el papel: cada palabra es un epitafio: llamarlas a la vida es una especie de milagro, y para hacerlo es menester conocer los espíritus equivalentes de las difuntas, o tener espíritus equivalentes que subrogarles; un cuerpo con el alma de otro, sería un disfraz de carnaval; y un cuerpo sin alma sería un cadáver”.

Simón Rodríguez dice asimismo que leer no puede ser una actividad mecánica sino consciente: las palabras tienen vida independiente, quien las lee, entonces, las revive, les da un sentido propio, las hace suyas.

  1. ¿Qué facilita la comprensión de la lectura?

Según los estudiosos del lenguaje, la comprensión del receptor dependerá de la experiencia del mismo como lector, de su conocimiento sobre el tema y del manejo de estrategias, que le permitirán acceder al texto como un todo. Estas estrategias pueden ser buscar el tema, adelantarse a los hechos, identificar su orden, etc. Si los niños sienten que al leer pueden cambiar el estado de las cosas, construir nuevos mundos y viajar a través del tiempo, sin duda, empezarán a amar la lectura.

Con base en lo anterior, los maestros y padres deben acabar de una vez por todas con las concepciones que hacen ver la lectura como una actividad robotizada, en que las palabras mueren en la boca de otros, donde los autores de libros son esculturas de mármol inmunes al tiempo y en que modificar lo leído es una estrategia que forma parte de este proceso una vez que tomamos lo captado y lo adoptamos a nuestra realidad.

Consejos para que los “chamos” lean mejor:

  • cuanto más vocabulario tenga, mayor comprensión desarrollará el chamo. Por ende, si desconoce el significado de una palabra, se deberá animarlo a buscarla en el diccionario.
  • Identificar la finalidad del texto, interpretar el título y predecir qué sucederá son estrategias que lo ayudarán a aumentar ese nivel de comprensión.
  • Mientras que seleccionar temas de su agrado estimulará al niño a hacer de la lectura una práctica frecuente, discutir los textos leídos, compartir opiniones y dar sugerencias convertirá leer en una actividad tan apreciada como jugar.
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