Mientras caminaba por el verde sendero, tropecé y rodé cuesta abajo perdiendo así el camino, mi camino.


Ocurrió unos cuantos años atrás, cuando las estrellas adornaban su llegada, era hermosa, siempre la esperaba ansiosamente en mi ventana, sentado a orillas de mi cama reposando la barbilla en el muro… con la mirada fija en el oscuro pero brillante horizonte.

Ella siempre llegaba pasada la media noche, yo sonreía al verla allí frente a mi, tan hermosa como siempre. Ella me acariciaba como la brisa a las flores, enfriaba y humedecía mi piel como el pasto el rocío. Era un hermoso amor, yo estaba tan enamorado de ella. No me gustaba verla triste… a veces solo se veía un pedacito de ella, y mi cielo se volvía gris… si ella lloraba yo también, si se alegraba yo también… eramos tal para cual, el uno para el otro.

Siempre a la misma hora, en el mismo lugar.

Mis amigos la llamaban Luna, yo en mis adentros, en mis mas profundos pensamientos la llamaba, mi hermoso amor… ellos me decían que sus abuelos le contaban que Luna tenía muchos amantes, incontables pretendientes… pero solo un amor, siempre salía en busca de él por las noches… yo sonreía, sabía que era yo, sabía que era mi hermoso amor; pero el cuento no terminaba allí, ellos decían que su único amor ya no estaba, se había marchado, porque Luna estaba enferma, enferma de muerte, y su amor, su único amor por ella se sacrificó para calentarla por el día… durante toda la eternidad… algunos decían que se llamaba Sol.

Desde ese momento odiaba los días y esperaba a mi hermoso amor como todas las noches lo hacía… porque yo era su amor, tenía que ser yo y no ese estúpido Sol.

Al pasar los años le contaba mis cosas, le decía que iba bien en mis estudios, que había empezado a practicar Karate Do, que al principio no me gustaba pero que al igual que todo en la vida le había agarrado cariño, yo hablaba durante horas, incontables horas, hasta que sentía el frío de sus caricias y me iba a dormir. Sabiendo siempre que ella cuidaría mi sueño, mi continuo despertar… mi vida.

Ya no le contaba a mis amigos lo que hacía con mi hermoso amor, siempre me decían cosas feas así que opte por el silencio u otros temas de conversación.

Esa noche, esa maldita noche… yo estaba muy emocionado como de costumbre, tenía muchas cosas que contarle… mi día había sido fenomenal, había sacado un 20 (veinte) en matemáticas; me habían elegido para participar en el automóvil de la ciencia y por si fuera poco había aprobado el cambio de cinta en el Karate Do, ya no sería el blanco novato como otros ahora sería amarillo… pero, pero ella no llegó.

Yo estaba allí, sentado a orillas de mi cama, con la barbilla apoyada en el muro y la mirada fija en el oscuro pero brillante horizonte, pero, pero ella no llegó… y una lágrima, una lágrima recorrió mi mejilla hasta llegar a mi barbilla y de esta forma el muro humedecer… fue la noche mas fría y solitaria que había tenido en todo ese tiempo, tenía 7 (siete) años de edad… ella nunca faltaba, ella nunca llegaba tarde, mi mente había colapsado.

Y así como todo lo que sube baja, así como lo que uno menos busca llega, así supe que luego de 400  (cuatrocientos) años de búsqueda, ella encontró a su amor, era un eclipse solar, donde el día se hace noche tras el beso de la Luna, mi hermoso amor le daba al Sol, su único y perdido pero al fin encontrado amor…

Yo lloré, incontables lágrimas brotaron de mis ojos, mis pequeñas manos estaban sudorosas, mis piernas temblaban, me decía todo absolutamente todo a sido una mentira… me encontraba triste y agazapado, sin consuelo aparente, sin rumbo al caminar.

Mi arco iris se había vuelto gris, mis días se hicieron lentos, mis noches aún mas; y allí estaba ella, grande y feliz, hermosa como siempre. Y yo aquí como un tonto pordiosero llorando por su amor…

No todo dura para siempre, no todo tiene siempre un final feliz… Recuerda que la inocencia y la fantasía van de la mano para ser de ti una persona buena bonita y bondadosa, no te dejes corromper, haz de tu vida lo que tu y solo tu creas correcto.

Anuncios

2 thoughts on “Mientras caminaba por el verde sendero, tropecé y rodé cuesta abajo perdiendo así el camino, mi camino.

  1. Cuando empecé sentí un poco de Neruda y al mismo tiempo, un poco de Isaac. Es bonita la forma en la que transcribiste ese sentimiento.

    Según se dice, no Existen Finales Felices, sino Historias Inconclusas.

    Me gusta

    1. Bueno he leído poemas de Neruda, un gran escritor desde mi punto de vista, y podría decirse que tengo influencia en la forma de escribir pero siempre le doy mi toque personal. Me gustan algunos aspectos de sus escritos, pero a la hora de hacer lo mio solo me enfoco en lo que yo pienso, gracias por tu comentario y visita.

      Me gusta

Si tomaste unos minutos para leer, toma uno más para comentar.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s