La chica ideal


 

Muchas veces lo que está a simple vista no es lo que parece…

 

Este es un relato vivido por Armando chico cuya existencia y vida social era completamente nula, tenía dos fieles amigos, tan repudiados que sus nombres jamás fueron revelados. Armando era un crack para los números y para todo aquello que necesitase lógica; sus ojos marrones y su risa nerviosa le hacían una gran distinción entre los otros, o así lo pensaba Elismary, claro está que lo pensaba para sus adentros, para sus mas profundos pensamientos; ella poseía la mayor popularidad dentro y fuera de la facultad.

 

Esta historia empezó (como todas las buenas historias), el día menos pensado. Karina madre de Armando era una de esas conocidas madres que agobian a los hijos con estudios y actividades académicas hasta que no puedan mas y aún así buscarían la forma de que participara en mas… Armando participaba en siente (7) actividades extra curriculares una de ellas era natación. Como decía Margarita su profesora, dentro del agua todos somos una masa flotante, todos somos iguales. Para Armando ese fue su día mas importante, ya que para ayuda académica harían un trabajo en pareja, y para sorpresa de este le tocó nada mas y nada menos que Elismary, Armando pensaba que esta chica era tan superficial que ni su nombre quería saber, o quizás se pondría un guante y luego usaría desinfectante para lavar su cara por el beso, ¡el beso!, con sólo pensar eso la mente e imaginación de Armando se fue a las nubes…

 

Contradictoriamente Elismary llega entre caminando y corriendo, con ese brinquito característico, esa sensualidad, esos grandes y penetrantes ojos azules. Su delicada y blanca piel tan suave como la seda, sus tiernos y redondos senos, sus pronunciadas curvas, su gran y firme trasero. Dios Elismary era la chica ideal, al menos sólo en mi pensamiento es así. Todo esto lo pensó mientas ella se acercaba. La sorpresa fue, que ella inicio todo diciendo: – hola Armando-. Estas palabras dejaron atónito y enmudecido a este por un momento, y muy pícaramente y con una pronunciada sonrisa responde: – hola Eli, ¿puedo llamarte así? Soy afortunado al tocar contigo-. Esta contesta: – y yo que pensé que eras un come libros… Me alegra haber quedado contigo, por cierto ¿puedes guardar un secreto?-. Armando solo aciente con la cabeza. Y ella le dice: – me encanto tu proyecto de ciencias-. Otras de las mencionadas siete (7) actividades… Así comenzó esa bonita amistad, aunque cada uno pensaba para sus adentros ojalá fuera algo mas…

 

Al día siguiente mientras Eli estaba frente a su peinadora alisando en vano su larga y ya lisa cabellera negra pensaba en Armando, en si sería o no prudente decirle que el le llama mucho la atención, que le gusta, que esta en natación sólo por estar cerca de él. Y entre otras tantas cosas que por su mente pasaban. Por su parte, Armando se encontraba duchándose y recordando cuando ella se acercaba a él la tarde pasada. Sus senos respondían al brinquito característico con el cual caminaba, su delicada figura, sus pronunciadas curvas… Una belleza de mujer, y al parecer la popularidad era el ser hermosa, ya que a la hora de tratarla es muy simpática… Se le venía a la mente también la duda si decirle o no lo que por ella sentía. Dada ya la hora próxima para entrar a la facultad ambos parten entusiasmados ya que esa tarde iban a estar juntos en la biblioteca investigando lo referente al trabajo. Ella vestía una franelilla blanca y unas faldas negras a la cadera, él un suéter pegado color vinotinto y un jean…

 

Pasaron algunas horas entre miradas, risas, roces, chistes. Eran otros cuando juntos estaban… El tiempo pasaba lento, pero para ellos era muy rápido, tanto así que cuando se dieron cuenta ya eran las 9 pm, no tarde, pero Eli vivía un poco alejada de allí y le daba miedo irse sola, Armando se ofrece a acompañarla con la condición de que le respondiera una pregunta… Ella un poco intrigada y ruborizada acepta.

 

Mientras caminaban se rozaban, se miraban fija y a la vez tímidamente. Era algo muy bonito y extraño a la vez ya que eran dos personalidades diferentes pero estando juntos eran la mitad que encaja y complementa a la otra; al llegar a la puerta de la casa de Eli, su corazón empezó a palpitar mucho mas rápido, sus manos empezaron a sudar, se comenzó a ruborizar con tan sólo pensar que le iba a preguntar el chico come libros pero tan bien parecido y con una picardía que a ella le encantaba, este la mira y comienza diciendo, – tengo que confesarte algo. Ella sólo abre sus ojos, y este continua diciendo: – cuando te vi por primera vez pensé que esto jamás sería posible, tenerte aquí, tan cerca, tan real… Eres la chica mas popular de la facultad, y yo un come libros-, justo allí ella lo interrumpe y le dice: – un come libros muy apuesto, atento, y lindo-. Él se sonríe y le pregunta: – te gustaría ser mi mejor amiga, mi hombro para llorar, mi apoyo cuando me siento triste y agazapado, mi compañía en los momentos felices, mi confidente, mi novia, mi todo. Ella totalmente enmudecida frente a su declaración sólo lo besa, este toma el beso por un si y la abraza fuertemente, uno de esos abrazos que te dicen no te quiero dejar ir jamás… O así lo sintió Eli.

 

De esta manera queda demostrado, que en esta vida nada es lo que parece, que nada es imposible, y que hablando todo se soluciona… ¡Ah! Y que nunca en la vida se debe apresurar a juzgar a alguien ya que a pesar de todo el tiempo que con él o ella duremos, lo llegaremos a conocer completamente.

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