Una historia sin fin


 

las olas vagan en el mar como los recuerdos en la mente; van y vienen, vienen y van… pero solo una vez, una vez cada incierto tiempo esa ola se volverá un tsunami y ese recuerdo te destruirá llevándose consigo lo que mas amabas, lo que mas anhelabas proteger.

Desde niños vivimos buenas, malas, muy buenas o muy malas experiencias, pero desgraciadamente no todas las recordamos, solo aquellas que causaron un gran impacto, una marca o cicatriz en nosotros recordándonos siempre quienes somos y como hemos sido forjados.

Al igual que la espada tiene nombre e historia nosotros los humanos también, desde Jesucristo hasta Osama Bin Laden por viajar en la historia, pero si hipotéticamente me comparo (se comparan) ¿quien soy yo? (quienes son ustedes) y ¿como me veo ante estos u otros personajes de la historia? (como se ven ante esos u otros personajes de la historia).

Innumerables religiones hablan de la igualdad del hombre ante los ojos de Dios, pero y ¿Ante nuestros ojos? La respuesta es completamente diferente, unos son los Dioses mientras que otros simplemente no son Nada.

Pequeños niños inocentes miran la tv desde sus acogedoras casas y sus mentes vagan por diferentes mundos creando en ellos sueños, ilusiones, esperanzas, salen corriendo a la cama de sus padres diciendo:
– ¡Mamá!¡Papá!, yo quiero ser arquitecto, abogado, profesor, doctora, aeromosa… salen a las calles con una meta, con un punto de llegada, pero desgraciadamente nadie los prepara para lo que la experimentada vida les depara. Todos suben y bajan; muchos triunfan; otros solo son un peldaño en la vida de un amigo, un novio, un conocido; muchos viven y otros mueren.
Es una historia sin fin, es como lo escuche de un vendedor ambulante una vez: es el mismo cuento pero diferente autor.

Yo personalmente siempre me he preguntado ¿porque si somos superiores a los animales, actuamos como tal?; pero como nos ofendemos si nos dicen tal cosa…

juzgamos a las otras personas por como nosotros mismo somos; un novio “vagabundo” y una novia “de hogar”, el novio le dice a la novia: “te amo mi amor” y la novia piensa: “tan bello mi novio”; ocurre el caso contrario y el novio piensa: “¿sera verdad que me ama, o lo dice porque yo se lo digo?”. No creemos y ni siquiera sabemos lo que es la sinceridad y la verdad tras una palabra, solo por el hecho de que nosotros mismos no lo hacemos y solo resta dudar, dudar y seguir dudando hasta llegar a uno de dos caminos: aprender a creer y confiar o acostumbrarse a vivir con ella.
Y me pregunto tiene esta historia un fin.

¿cuantas promesas no hemos roto al igual que innumerables corazones que por nosotros han latido pero lamentablemente para ellos el nuestro sigue igual?, ¿cuantas veces no hemos dicho no bebo mas?, ¿mas nunca lo hago?, ¿mañana estudio todo el día, tengo que salir bien?, ¿cuantas veces?.
No es acaso esta otra historia que no tiene fin.

Nosotros nos quejamos ya sea ante nuestro “bff” que esta de moda, o ante nuestro confidente, otros ante Nuestro Señor, pero yo les hago esta pregunta ¿Quién es el culpable de que tu vida sea una rutina, de que no salgas de un círculo vicioso, de que siempre tengas una historia sin fin?

No me la contestes, esa respuesta no le hace falta a nadie salvo a ti…

Y tu ¿Conocerás alguna otra historia sin fin?

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