Los rieles del tren


Un saludo para todos mis lectores, he aquí la primera novela que escribo titulada: “Los rieles del tren”, este es el primer borrador, aún puede tener modificaciones, sólo muestra los dos primeros personajes aunque si revelo desde ya la identidad del tercero perdería la pizca de misterio y suspenso implícita en la historia. Me encantaría que critiquen, hagan sugerencias, etcétera. Espero sea de su agrado. Un dato, a veces no todo lo que vemos y oímos es totalmente cierto…

Los rieles del tren

“Una voz que me llama en mis sueños.

Tengo el mismo sueño desde que tenia 6 años

… yo tenía mi familia…

es un sueño extraño, uno que tiene todo huérfano.”

Soy Robb, un joven solitario, callado y sigiloso… vivo en Lamark un pueblo del puerto de Asterdam, la vieja Holanda. Era el siglo XVI d. C.

Soy un apasionado novelista, mis relatos han sido publicados bajo el seudónimo de Willian K. Hadish. En mis tiempos libres toco el violonchelo, para mi, instrumento comparable a la mujer, complejo, de varias formas se logra la misma melodía, y para tocarlo y dominarlo se necesita estar en paz consigo mismo.

Pareciera que mis primeros 6 años de vida hubiesen sido borrados de mi mente, solo recuerdo a una hermosa mujer que me arropaba y se quedaba cantando una canción, canción que aún no logro recordar…

Luego todo pasa muy rápido, unos pasos en la escalera, un grito ensordecedor de esa mujer o mi madre y una sombra de horribles manos que sujetaron a esa mujer por unos instantes y luego la dejó caer tendida en el suelo. A la mañana siguiente unas monjas me atendían, unos oficiales hablaban con la madre superior, le decían: – Gertrudis murió, cuando llegó al hospital no había ni una sola gota de sangre en sus venas, el chico ha tenido suerte-.

Justo ahora tengo 28 años, y las voces aún vagan en mi mente como si fuera ayer. Ya no vivo en el Convento La Virgen de Fátima en la frontera Mexicana, estoy en Lamark como antes lo dije…

Actualmente soy profesor de Literatura en la Universidad NOVI aquí en Holanda y escribo una novela “Los rieles del tren”. Se trata de mi vida, de mi difusa y lejana infancia; se preguntaran porque ¿Los rieles del tren? Pues les contaré.

“Ocurrió en Londres hace mas de 100 años…

No, no empezaré así. Yo tenía 27 años de edad; me hospedaba en un hotel en Londres… apenas tenía unos 7 años de haber dejado el Convento en la frontera Mexicana y me había venido aquí en busca de una nueva vida.

Daba clases de Literatura en una Universidad no tan renombrada pero de igual envergadura que otras. En mis tiempos libres caminaba por los rieles de un tren abandonado, era mi camino de ida y venida, de la Universidad al hotel y viceversa, se estaba volviendo ya parte de mi rutina.

Una tarde, Mónica Vinatti, estudiante italiana luego de culminada la clase me pidió que le explicase algunos argumentos que no había entendido muy bien esa y anteriores clases. Yo con mucho gusto le atendí…

Era mi primera consulta luego de algunos meses ejerciendo mi profesión. Durante la charla, las risas, las preguntas, no estuve consciente del tiempo, de lo rápido que se había pasado.

Recuerdo que eran golpe d 10 u 11 pm.

Normalmente tomaba las vías del tren, y esa noche no fue la excepción.

Para mi sorpresa, cuando iba pasando debajo del pequeño puente una piel sumamente fría, fría como la muerte, rozó mi mejilla, por la forma en que lo hizo puedo asegurar que esta extraña sensación vino desde mis espaldas… cuando la sentí quedé paralizado, mi corazón se paralizó (metafóricamente hablando); intente voltear y encarar la situación pero mi cuerpo no respondía.

Seguí caminando, hundiéndome en la pequeña oscuridad que ese espacio provocaba, a duras penas lo lograba, y justo cuando faltarían uno o dos pasos para salir de allí fui fuertemente sujetado por una fría mano, un frío brazo que apretándome se acercó a mi y al oído susurro: ¡Roobb, Roobb cuando has cambiado!…

Esta vez mi cuerpo reaccionó, la dosis de adrenalina fue tanta que eche a correr y en breves minutos he llegado a mi habitación de hotel… Mi cuerpo estaba allí pero mi mente intentaba descifrar lo que hace pocos minutos sucedió.

Para mi alivio ese día, el siguiente y el próximo los tenía libres, era una salvación ya que no me encontraba mentalmente bien para enseñar, no podría concentrarme y súbitamente le di un rostro a la mujer que m acechaba en mis pesadillas, deja ya de pensar en eso me decía, pero era inútil, ni yo mismo podía bloquear el recuerdo de aquella noche bajo el puente en los rieles del tren, solo que esta vez la mujer tenía un rostro, no me agarraba por la espalda sino que lo hacia de frente… era Mónica, luego esa voz, la misma voz que desde chico me ha llamado en sueños surge de nuevo diciendo: – Robb, mi Robb, vuelve a mí-.

Quise apartarla de mi mente, anteriormente había leído un artículo en una revista de ciencia al día, se titulaba: Domina tu mente y lo imposible será posible; sabía que lo que me ocurría era mental, algo que no se que me ocurrió a temprana edad, esa voz, esa canción, esa mujer; estoy completamente seguro que todo está debida y delicadamente estrechado… pero era en vano, mientras mas deseaba alejar ese recuerdo de mi mente mas poderoso y constante se hacia… y de la nada esa mujer y esa voz aparecen frente a mi. Sus delicadas manos acariciaban mi violonchelo, era una mujer hermosa, muy parecida a Mónica; vestía un delicado vestido de encaje blanco, su cabello era largo y castaño, su hombro derecho estaba descubierto por lo que pude apreciar su blancura.

Su hermosura nublaba e invadía mi pensar, solo ella, solo esa mujer habitaba en mi. Y cuando empezó a tocar un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, era la canción, mi canción, la que desde niño escuchaba, era una melodía perfecta, incluso para alguien con practica como yo seria imposible tocarla pero… pero ella lo hacía con una facilidad y una suavidad exquisita, extraordinaria frente a la chimenea, frente a mis ojos; y cuando me acerque unos pasos a ella todo cambio, se detuvo súbitamente y su semblante comenzó a cambiar rápidamente, cuando nuestras miradas se conectaron sus ojos eran rojos como el fuego del mal, y su piel, su piel era blanco como la nieve… dio un paso hacia mi, lo único que se escuchaba en la habitación era el acelerado palpitar de mi corazón; yo sudaba como nunca antes lo había hecho, ¿seria este mi fin? Me preguntaba, ella da un paso mas hacia adelante y allí, justo en ese momento corrí desesperadamente a la puerta de mi habitación: – ¡auxilio, socorro, que alguien me ayude!- gritaba a viva voz, pero parecía que nadie me escuchase, y de pronto se escucha: tac- tac, reventó mi violonchelo contra el suelo; ¡Socorro! Gritaba , mientras intentaba en vano abrir la puerta, toc – toc se vuelve a escuchar, para eso ya solo quedaba la madera que ella sostenía en sus manos, el resto se había hecho pedazos, toc – toc y cuando logre abrir la puerta fue demasiado tarde.

Ella estaba ya enroscándome con sus brazos en mi cuello y pecho y fuertemente apretó su mandíbula contra mi cuello, chupaba mi sangre a grandes sorbos, ¡que dulce eres Robb, mi Robb volviste a mi!, intentaba zafarme pero era inútil ya no tenia ni la fuerza necesaria para respirar, sentía como quedaba vacío, como ella chupaba toda, absolutamente toda mi sangre, mi miraba se empañaba, mis párpados debido al peso se cerraban, todo era negro pero aun escuchaba mi conciencia, y unos gritos de una mujer.

De repente una voz, distinguible entre todas las demás dijo: ¡Robb, estas ahí! Toc – toc, toc – toc- ¡Robb, me escuchas!, ¡Robb!, y abrí los ojos…

El toc – toc no era mi violonchelo en las manos de esa mujer mientras le pegaba al suelo; alguien llama a mi puerta, los gritos no eran mios, el televisor estaba encendido y una película del Conde Drácula estaba sintonizada, yo no moría, todo fue una pesadilla, una horrible pesadilla…

-toc toc – ¡Robb, estas allí!

-Si – conteste – un momento – agregue.”

Me levante de la cama y me percate de lo sudado que estaba, también observe que frente al fuego de la chimenea estaba mi violonchelo intacto… me dirigí a la puerta la abrí y…

era esa mujer, vestía de blanco y su cabello castaño, pero me saludo: – ¡hola, profesor!- .

no, no es esa mujer, es Mónica, pero que parecido tienen-. Pensaba para mis adentros.

¿que haces aquí a estas horas?

Un accidente a ocurrido en mi departamento, se quemo debido a un corto en el tercero A, no tengo a quien acudir.

pasa, pasa-. Le respondí.

Cuando entro vi que estaba empapada y fue entonces cuando me percate también que estaba lloviendo a cantaros, esa era la sensación que en el sueño se apoderaba de mi, el frío. La mente es muy poderosa, es un acertijo que nadie ha logrado resolver.

Ella se sentó en el mueble frente a la chimenea, yo me dirigí a hacer té, pero para cuando volví ella ya dormía… la abrigue, me recosté un rato y pensé.

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7 thoughts on “Los rieles del tren

  1. Haaaa me encanta Alberto que bien escribes! me quede así como q 😨 quieroooo leer mas excelente ni le quitaría ni le agregaría mas nada! Continualaaa seria muy interesante seguir leyéndola éxitos y bendiciones! Mmm por cierto yo también estoy escribiendo una historia esta en wattpad se llama Embriagame besitos 😘😘

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