Los rieles del tren II parte


Hola lectores, aquí le traigo la segunda parte de mi primera novela, los rieles del tren. Esta cortada, iba a publicar la consulta también pero como es mas larga decidí que esa sea la tercera parte de la misma. Sin nada mas que decir espero la disfruten, nuevamente les recalco que la mente es capaz de todo y es un acertijo que aún en la actualidad no ha sido descifrado. También les dejaré un link con la primera parte de la misma…

Parte I: https://smyth9876.wordpress.com/2011/07/08/los-rieles-del-tren/

Parte II: Los rieles del tren

Amanecí en el día 9 de Julio; tenía un fuerte dolor de cabeza y vagamente recordaba lo que la noche anterior había sucedido, que Mónica dormía en el sofá. Me levante y fue entonces cuando vi que estaba sólo, no había rastro alguno de ella. Comencé a preguntarme ¿Qué me sucedía? ¿Acaso aquel extraño incidente bajo los rieles del tren está afectando claramente mi vida?. Muchas preguntas circulaban mi cabeza, se apoderaban de mi mente y pensamientos. Y fue entonces cuando vi una pequeña nota frente al refrigerador, escrita en tinta roja; decía: “-Gracias profesor le debo una; discúlpeme pero mi apartamento no se ha quemado sólo me siento muy atraída por usted y no sabía como decírselo, intente meterme varias veces a su cama, pero de verdad que se le veía muy cansado. No quiero que nadie se entere pero me gustaría volver a verlo. M-.”.

 

leer esto me agrado era una chica muy hermosa, pero por otra parte me preocupo ya que si alguien se enteraba podría afectar mi carrera como profesor.

 

Salí a caminar e intente liberar mi mente de tanto estrés acumulado, como anteriormente lo dije sabia que mis acosos de aquella mujer fría que tocaba aquella melodía era algo mental debido a la maldita infancia que no logro recordar. Nuevamente pensamientos invadieron mi cabeza, era una constante lucha entre la razón y la locura, no le contaba mis cosas a nadie quizás sea eso, necesitaba con urgencia  alguna persona capaz de entenderme y orientarme sobre mi problema, ya no tenia cabeza para imaginar lo que me podía pasar si no lograba controlar mi problema…

 

cuando deje la pequeña disputa mental sobre que pensar y que creer, estaba en la esquina de las cafeterías múltiples, las cuatro esquinas eran cafeterías, que ironía ¿no?. Entre a la que justamente me quedaba al lado, me senté en la esquina sur y le ordene a la camarera un capuchino…

 

tenia que controlar mi mente, tenia que borrar de ella todos esos extraños acontecimientos de los días anteriores, la pregunta era ¿como lo hacia?. De repente mientras me encontraba allí sentado esperando ese capuchino que hacia ya algunos minutos ordene, un extraño señor canoso y gastado por la vida se me acerco y me dijo: -Usted necesita con urgencia hablar con alguien que solo se limite a escuchar…-. Es tan obvio mi urgencia le conteste. -Parece que ha matado a alguien y no sabe como ocultar el crimen, seguido de dicho comentario soltó una risa…-. Ojala fuera eso, de seguro me parecería mas fácil… -Uhm la cosa se pone interesante continuo el extraño visitante, ¿puedo sentarme? me pregunto. Asentí con la cabeza y así comenzó esa charla ya extraña de por si con aquel extraño señor…

 

tras hora y media hablando con aquel señor, que cada vez me caía mejor, cada vez me entendía mas e incluso se me adelantaba a lo que a continuación le iba a decir la camarera se me acerca, al verle la cara sabia que algo no iba completamente bien. Parecía que mientras yo hablaba con aquel simpático señor había ocurrido en la cafetería un suicidio múltiple. Cuando ella rompe la ola de pensamientos que me invadía y me dice: -Señor, tiene casi dos horas hablando, riendo y discutiendo totalmente solo, ¿con quien habla?¿se encuentra usted bien, quiere que llame algún familiar?… la cara de asombro y  molestia que yo coloque completo el cuadro que se estaba pintando en aquella cafetería.

 

Lo único que hice fue decir: Estaba practicando un homologo, tengo un discurso muy importante esta tarde, disculpen, disculpen y salí rápidamente de esa cafetería, sin tomarme ni siquiera el capuchino, ahora me doy cuenta de porque tanta tardanza y tantas miradas de parte de todos los que estaban allí sentados. El alivio que sentía mientras hablaba con aquel extraño señor fue efímero, rápidamente quedo ahogado entre el pensamiento mas fuerte que se vino a mi mente. Yo estoy completamente loco. Iré a un psicólogo y pediré un permiso en la universidad, no quiero que esto se salga de control…

 

dos días después, días en los cuales estuve automedicado con un calmante para los nervios en mi apartamento, fui al psicólogo, le dije a la señorita que me atendió que realmente necesitaba la cita con urgencia, con una real urgencia. Ella me dijo cálmese señor, no se preocupe, si quiere le doy cita para dentro de dos días… Le dije si rápidamente, no me importo el precio, la hora nada, desesperadamente necesitaba un respiro.

 

Esos dos días pasaron lentamente, y mis recuerdos de ellos eran vagos y difusos, ni siquiera recuerdo si había comido, o ido al baño… Todo para que cuando llegara a la oficina de Dr. Van Saer me diera cuenta de que era el mismo señor con el cual estuve hablando en la cafetería. Mi primera reacción fue un grito ensordecedor que izo que las señoras en la sala de espera también gritasen y se levantaran con miedo, mismo miedo que yo tenia en ese momento, la segunda acción fue desmayarme. Cuando desperté, estaba recostado en un sofá de cuero negro y brillante, la habitación era distinta a como la recordaba hace unos segundos, intente levantarme y una voz bastante gruesa me dijo: -No lo intente, empecemos con esto de una vez…-. No quiero otra crisis como la de hace un momento, usted tiene un estrés acumulado que esta tomando el control de todas sus acciones. Estoy loco, estoy loco, estoy loco. ¿Estoy loco? Le pregunte. El río y contesto, desesperadamente me pregunta si usted esta loco. Porque mejor no se calla e intenta relajarse, aunque es difícil, cuando salio de la sombra que le tapaba la cara nuevamente vi que se trataba del mismo señor extraño de la cafetería. Y automáticamente, casi por reflejo mi boca se disparo y dije: -¿Que pensaría usted de mi si le dijese que esta cita la pedí dos días atrás ya que me encontraba hablando con usted en una cafetería y luego de dos horas la camarera me dijo horrorizada que que me pasaba, que me encontraba hablando solo?-. El sentado a mis pies, en la posición del psicoanalista, sonrío y dijo: Le creería ya que yo estaba allí, solo que usted señor Robb fue el único en verme. Empecemos…

 

El extraño visitante frente a mí, en la cafetería… Yo: Robb Extraño visitante: Un viejo canoso que luego se convertirá en el Dr. Van Saer…

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