Los rieles del tren III parte


Hola lectores aquí les traigo la tercera parte de mi primera novela los rieles del tren. Sin nada mas que decir espero la disfruten, nuevamente les recalco que la mente es capaz de todo y es un acertijo que aún en la actualidad no ha sido descifrado. También les dejaré un link con la primera y segunda parte de la misma…
De ante mano muchas gracias por las visitas y comentarios…

Primera parte: https://smyth9876.wordpress.com/2011/07/08/los-rieles-del-tren/
Segunda parte: https://smyth9876.wordpress.com/2011/07/21/los-rieles-del-tren-ii-parte/

Parte III Los rieles del tren

un aura de misterio, culpa e inestabilidad inundaba la oficina del Dr. Van Saer; los nervios de Robb crecían cada vez mas mientras estaba recostado en aquel sofá de cuero negro. Muchos pensamientos circulaban la mente de Robb, ¿Que si estaba loco?, ¿Que quiso decir exactamente con: “-yo estaba allí, sólo me veías tu”-.?, ¿que puedo hacer para acabar de una vez por todas con esta situación?. Y justo cuando se hizo esa pregunta el apodado viejo canoso lo interrumpe y le pregunta: – Realmente ¿quieres saberlo?-.

 

Los ojos de Robb reflejaron incertidumbre, una mezcla de emociones que claramente vislumbraron la habitación y junto con aquella aura de misterio hicieron el denso ambiente mas factible y de esta forma Robb dio inicio a la terapia.

 

  • Tiene toda la razón Dr. Si no me cayo y me concentro no lograre que mi mente se enfoque en aquello que verdaderamente necesito y no en todo y nada a la vez-. Continuo diciendo: – Tengo una infancia difusa y poco clarificada hoy en día; mi madre o la mujer que me cuidaba murió desangrada. Mis primeros años de vida, desde los 6 años hasta los 20 años pertenecí a un Convento La Virgen de Fátima cerca de México… y para completar una de mis alumnas aquí en la universidad quiso meterse a mi cama con la mala excusa que su apartamento se había quemado-. Todo este tiempo, Van Saer se remitió a escuchar, pero justo cuando este termina le dice: – Robb, Robb, Robb… tengo 53 años ejerciendo mi profesión, no quieras quedar bien. Tienes curiosidad de saber ¿Qué te sucedió en los primeros años de vida? Y crees que dicho recuerdo quedo bloqueado por algún trauma a temprana edad. Que una chica se quiera meter a tu cama no te molesta ni mucho menos incomoda, es mas lo deseas. Se debe tratar de una mujer hermosa por la forma en que tu rostro cambio cuando hiciste mención de ella. Dime ¿que es lo que te molesta?.

 

Automáticamente cuando Robb escucha no solo la acertada deducción del viejo sino la frialdad con la que lo pregunta teniendo en cuenta la mal llamada crisis que tuvo al verlo se remite a suspirar, sudar y cerrar los ojos seguido de una frase de negación: – No es nada, estaré bien-.

 

Oyendo esto el viejo se hecha a reír… y agrega: – Si no es nada y te encuentras bien ¿a que has venido?-.

Tras unos minutos de silencio Robb continua hablando.

  • Creo que tuve un pequeño encuentro con el mas allá unas noches atrás bajo los rieles del tren. Muy difusamente recuerdo que una mano sumamente fría, fría como la muerte me sujeto, y me susurro al oído cuanto haz cambiado, como si me conociese de antes… Eso ocupo completamente mis pensamientos hasta que esa misma noche soñara con esa mujer; cuando intente acercarme a ella su tez se palideseo y me brinco por detrás clavando sus colmillos en mi cuello, volví a escuchar su voz, me dijo que había vuelto a ella, que era muy dulce solo para darme cuenta tiempo después que se trataba como ya dije de un mal sueño… uhm, había una melodía, ella toco una melodía que aun hoy no puedo reproducir, me es completamente imposible hacerlo. Y lo mas nuevo fue hablar solo en la cafetería. Justo allí el viejo lo interrumpe y le dice: – Hablabas conmigo-. Robb sudo mas aun y repentinamente se sentó, tomo su cabeza y dijo: – ¿Es usted también alguien sobrenatural?-.

 

El doctor miro la posición que este había tomado, lo observo y analizo por unos minutos y continuo diciendo: – ¿que haces?. Acaso con esa pose te salvaras, o expulsaras los pensamientos que tienes en tu cabeza. No, esa es la respuesta a tu pregunta.

 

No se como me personifique en frente de ti y sostuvimos una conversación, pero lo que si es cierto es que tu cerebro esta dormido a comparación de tus sentidos. Estas captando cosas que tu cerebro no esta procesando como debería. Quizás sea tiempo de unas vacaciones. ¿no crees?-.

 

Diciendo esto desprendió un papelito con un numero, se lo dio y agrego: – Esto es algo antipedagógico y no me atrevería a recetarlo a ningún paciente. Pero, ¿porque no vas y tienes sexo con Mónica? Mientras no se entere nadie sería una buena distracción mental para ti, justo lo que necesitas…

 

De todas formas allí tienes mi numero por si necesitas una segunda charla. Tras horas hablando e conseguido liberarme de una gran tensión dijo Robb…

 

La mañana siguiente, luego de pasar una de sus primeras noches pacificas en la habitación de hotel decide llamar a Mónica con la excusa de querer hablar sobre la nota que ella le dejo frente al refrigerador. Pero para Mónica el mensaje fue mas que evidente tras ese tono seductor en la llamada de su deseado profesor.

 

Mónica decide comprar un vino, dos copas e ir al apartamento del profesor. Bajo su vestido negro y corto se encontraba un beibidol del mismo color solo que mas transparente, unos sostenes de delicado encaje bordado suavemente y un bikini del mismo conjunto. Gracias a su pequeño y exuberante cuerpo dicha ropa le haría botar la baba a cualquier hombre… sobre todo eso se coloco un abrigo de cuero. Es evidente que poseía mucha clase y a eso se le agrega que tenia sangre italiana.

 

El profesor desconocía la decisión tomada por Mónica y se encontraba duchando cuando tocan a su puerta.

 

Sale húmedo y con una toalla blanca a abrir la puerta, para encontrarse con una Mónica totalmente distinta a la alumna. Tenia a simple vista un abrigo de cuero negro y unas sandalias bastante altas; el abrigo quedo guindado cuando entro a la habitación y lucia un vestido que al principio hizo volar la perversa imaginación de Robb escondida en la profundidad de su ser. Ella se sentó y cruzo sus brillantes piernas; el se quedo en toalla para de esta manera inyectarle un grado mas de perversión y deseo a lo que pronto ocurriría.

 

Mientras tomaban el vino y charlaban trivialmente el profesor se dejo poseer por aquel demonio que todos tenemos dentro con una mano dura y firme inicio apretando su pierna mientras se corría hasta el borde del vestido. Ella automáticamente dejo caer un poco de vino sobre el pecho para tener la coartada de levantarse quitarse el vestido, mostrando sus dotes bajo aquel beibidol negro y acercándose a el lo beso acariciando sus labios con los de ella para luego bajar y continuar chupando su pecho, a la vez que mordía sus tetillas mientras que este tocaba muy suavemente la entrepierna de ella… – Estoy muy húmeda-. Susurra a su oído. Ella deseaba calentarlo, cosa que se hizo evidente cuando lo despojo de la pequeña toalla que cargaba, dejando a la mirada deseosa de su amante su don.

 

Ella intento meterlo completamente a su boca pero francamente no le cabía, decidió montarse sobre el y moverse suavemente para sentir el roce de su miembro con el de ella. Este ante la danza que su amante iniciaba sobre él, la besa introduciendo su lengua en la boca de ella para que de esta forma ambas lenguas se masajearan. Seguidamente, elevo y despojo su beibidol y su sostén para que ambas respiraciones se desataran y sus cuerpos comenzaran a sudar y reaccionar ante los estímulos provocados por cada uno. Ella apretaba su sexo contra el de él y él mordía, apretaba y chupaba sus erector pezones y senos… el sudor se hacia mas marcado, la respiración mas acelerada; ya ninguno poseía control y el deseo prevalecía ante cualquier otra emoción. – Poséeme, hazme totalmente tuya-. Le decía Mónica descontrolada, sudada, húmeda y excitada, totalmente distinta a como normalmente era. Robb por su parte concentrado, disfrutando al máximo el momento e imaginando todo lo que decía ella a su oído.

 

Ante tanta provocación, Robb toma por la cintura y las piernas a Mónica y la recuesta en el sofá donde se encontraban, de manera de poder quitarle con su boca el bikini, única prenda restante para que ambos quedaran justo como vinieron al mundo. Cuando lo hizo toda su perversión y atención se centro en su vagina, húmeda, depilada y lista para lo que venia a continuación. Quiso acariciar su clítoris con su lengua provocando en ella un fuerte retorcimiento seguido de que una de sus manos tomara fuertemente la cabellera de Robb y la otra el sofá aferrándose como si todo lo demás se fuera a acabar.

 

Este seguía, chupándola, mordiéndola haciendo que esta gimiese, gritara, le pidiera que no parase, que siguiera… ella se recostó y abrió sus piernas todo lo que pudo para que este introduciese su pene en ella y se moviera con una fuerza y descontrol descomunal. Ella gemía, gritaba, apretaba el sofá y este se movía mas fuerte y con mas profundidad cada vez. Luego de un largo rato le pide que se voltee y justo cuando lo izo se corrió completamente, era demasiada excitación, sus piernas temblaban y aun viendo esto arremete contra ella tomándola con una mano por su cintura y con la otra jugaba con sus senos… -¡Robb, Robb!-. Decía, -mas, quiero mas, ¡Oh!, que rico, continua así… se levanta lo rita sentado en el sofá, se sube sobre él con las pocas energías que le restaban y comienza a menearse a todo lo que sus caderas aguantaban. Robb dejo el control de la ultima situación a manos de ella y tras unos minutos se corrió dentro de ella… ella se fue deteniendo poco a poco sobre el, y el poco a poco volvía en si.

 

El luego d unos minutos después de correrse, la toma entre sus brazos y la lleva junto con el a la cama, se recuestan. Ella sube una pierna y duerme junto a el que solo pasa un brazo a través de ella…

 

a la mañana siguiente ella sigue dormida mientras que Robb prepara unos sandwishes mas jugo de naranja, el típico sencillo desayuno en la cama… ella despierta le dice tímidamente: – hola a- amor-. El le responde de la misma manera agregándole un delicado beso de labios… hablaron por algunos minutos y decidieron a la final tener una relación clandestina.

 

Por las mañanas ella iba a la Universidad normalmente. Sin embargo siempre parecía que extrañaba algo mientras que Robb se quedaba en casa ya que había solicitado vacaciones; en sus tiempos libres escribía, veía televisión, escuchaba musica, en fin ya hasta para el parecía obvio que solo esperaba la noche para volver a poseer, cumplir sus mas íntimos y acaloradas fantasías hasta desfallecer dentro o fuera de ella. Siempre llegaba por la noche y se iba por el día, se había convertido en una rutina que ambos deseaban desde lo mas intimo de su ser.

 

Fueron los meses mas agradables y pacíficos de toda su vida. Una noche de octubre la invita a cenar a un restaurante a las afueras de la ciudad, ella acepta encantada. Y…

Robb y Mónica en la cama luego del encuentro pasional…

 

 

 

 

 


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2 thoughts on “Los rieles del tren III parte

    1. Wao, esto tenía tiempo sin ser ni leído ni comentado. Fue algo que viví hace muchos años atrás y lo dejé inconcluso. No sabría decirte si traeré todo eso a colación nuevamente. Vamoa a ver como termina todo… Muchas gracias por interesarte.

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