El rostro de la mujer desnuda


En las noches mas gloriosas, en los sueños mas sumidos, en las tormentas sin fin, en la nevada fuerte, fría e imparable, en las grandes ventiscas, en los susurros del viento, en el va y ven de los pájaros, en la caída del agua, de la lluvia, en las corrientes sin fin, en los campos fértiles, y los que no también siempre estaba ella, ese rostro de la mujer desnuda.

Su rostro con gracia muchas veces me traía desgracia. Sumida en un profundo sueño del cual nunca despertaría, tormento y calma trajo a sus al rededores, muchos la amaban, otros la odiaban pero ninguno era capaz de olvidarla. Era un recuerdo constante en la mente de los incontables amantes de la rubia mujer, del rostro, del cuerpo, de ella.

Un chico, solo un chico la recordaba con gracia, con amor, con respeto y admiración. Su hijo, de ella y de muchos hombres, tuvo madre nunca padre. O tal vez tuvo tantos que no supo cual escoger, que si Raúl, que si Pepe, que si Pablo o Enrique. Jorge también estaba en la lista junto a David, Jesús, Roberto y Alberto. Ella era cortes, amable y amigable, pero por las noches era la seducción hecha carne, la saciedad del hambre y la sed, la satisfacción de cualquiera. ¿Prostituta, puta o zorra? No, no lo era, su sed de sexo no se saciaba con una persona, dos, cinco o siete. Por los días era la señora, por las noches no hacían falta protocolos.

Todo empezó a los 13 en el baño de Estefanía su amiga, única y verdadera. Mientras bajaba sus jean, y sus pequeñas panty vio una pequeña cosa, a la que luego le daría el nombre de clítoris. Nunca lo había visto así, e incluso no lo había divisado. Mientras lo agarraba para ver que era, se dio cuenta de que su cuerpo empezó a experimentar un pequeño cosquilleo, una pequeña electricidad por su espalda, un mariposeo en su estomago. Sus piernas temblaron. En vez de detenerse continuo… Cada vez estaba mas húmedo, diviso también que la abertura de su vagina estaba mas húmeda y mas abierta. Quiso meter un dedo y lo logro, era una experiencia única, primeriza pero que bien se sentía… Siguió frotando, acariciando, apretando y jalando a la pequeña cosa, mientras sudaba, jadeaba, gemía. Su amiga preocupada ya por el tiempo que tenía en el baño sube a ver que sucedía y se encuentra a su amiga abierta de piernas con su vagina húmeda, y muy sudada. ¿Que haces?, ella con una sonrisa responde: He encontrado la vida, he encontrado lo que tanta falta me hacía. Dios lo mejor…

La amiga intrigada, aprovecha la soledad en la cual ambas se encontraban y decide entrar y hacerle compañía. Ella la mira y le dice quitémonos la ropa, una despierta completamente y la otra dormida. Estefanía no sabía nada de eso, pero al sentir los dedos de su amiga en su vagina no hubo necesidad de saber… Ambas se sumergieron en un mundo desconocido, de miles de millones de nuevas sensaciones, cada vez ambas estaban mas húmedas, mas sudadas, mas excitadas. Pásame los dedos rápido le pide Estefanía a su amiga, y ella la complace no solo con sus dedos sino con su lengua, mientras mas húmeda mas sensación. Luego invirtieron, fue su secreto, su complicidad. Lo repetían varias veces a la semana, de 31 días del mes 29 lo hacían. Todo hasta que la chica del rostro desnudo, del sueño sumido del cual nunca despertaría quiso experimentar con hombres.

Se lo dijo a Estefanía, pero esta se negó. Se iba lejos, se mudaría, su madre las había visto y dijo que eso era un pecado a los ojos del Señor. Me voy, adiós amiga. Esa noche lo hicieron con fuerza, con pasión desbordante y nuestra chica perdió la virginidad al intentar introducir un objeto en su vagina…

Desde esa noche nunca se detuvo, de 365 días no hubo uno en el cual no lo hiciera. ¿Ninfomanía? No, solo era el llamado de su sangre, de su cuerpo. Ella había nacido para ser poseída día y noche hasta su muerte.

Alexander era el nombre de este chico, su hijo. El cual recordaba con discordia el comportamiento de su madre. ¿La odiaba, la amaba? Nadie lo sabía, podría decirse que ni el mismo estaba al tanto de sus sentimientos ante la mujer que lo trajo al mundo. Ella me dijo que mientras estaba teniendo relaciones con un hombre, pocos minutos después me trajo al mundo. Es esto posible, es esto real. No lo se, pero ella lo hizo. ¿Que mujer? ¿Que vida? Muchos la envidiaban, otras no…

Esta es la historia de la madre del primo del amigo mio. No rías, comentes ya que podría ser la tuya. Me pregunto ¿Conoces bien las caras de las personas que viven a tu al rededor? Alexander lo sabía, y estaba preparado para todo aquello que se le venía encima. Mucho dicen de tal palo tal astilla, quizás nuestro chico también sea en su momento llamado por esta insaciable sed se sexo, de pasión y excitación.

A la final nuestra chica del rostro desnudo murió, nadie supo como, ni cuando, ni donde, solo la vieron entrar en un sueño profundo, del cual lectores míos, jamás despertó.

 

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