” Hombres y engranajes” de la editorial Emecé escrito por Ernesto Sabato.


Hace mucho tiempo que no comparto algunas palabras digitalmente hablando; hoy es el día en el cual compartiré las frases y/o párrafos más atrayentes del libro que recién acabo de terminar: ” Hombres y engranajes” de la editorial Emecé escrito por Ernesto Sabato.

Las más largas o importantes llevaran la página del cual fueron extraídas, otros ( confundidos por pensamientos ) serán extraídos como tal. A continuación les comparto:

“Pero dice Max Scheler: amar y dominar son dos actitudes complementarias y a ese amor desinteresado y panteístico siguió el deseo de dominación, que había de caracterizar al hombre moderno”.

“Éste es el hombre moderno. Conoce las fuerzas que gobiernan al mundo, las tiene a sus servicio, es el dios de la tierra: es el diablo. Su lema es todo puede hacerse. Sus armas son el oro y la inteligencia. Su procedimiento es el cálculo”.

“La historia no retorna jamás”.

“Como dice Jung, el proceso cultural consiste en una dominación progresiva de lo animal en el hombre, un proceso de domesticación que no puede llevarse a cabo sin rebeldía por parte de la naturaleza animal, ansiosa de libertad”.

“… El despertar del hombre profano pero en un mundo profundamente transformado por lo gótico y lo cristiano…”.

“el alma se enteraba de los estímulos externos como el dueño de la casa de la llegada de visitantes”.

“el hombre no ha tenido tiempo para adaptarse a las bruscas y potentes transformaciones que su técnica y su sociedad han producido a su alrededor y no es arriesgado afirmar que buena parte de las enfermedades modernas sean los medios de que se está valiendo el cosmos para eliminar a esta orgullosa especie humana”.

” el hombre es el primer animal que ha creado su propio medio. Pero – irónicamente- es el primer animal que de esa manera se está destruyendo a si mismo”.

“y mientras más imponente es la torre del conocimiento y más temible el poder allí encerrado más insignificante es el hombre de la calle, más incierta su soledad”.

Dicho estos pensamientos, vienen ahora también citas del libro con la página en la cuál se encuentran:

Del capítulo El gigantesco vórtice: su contemporáneo Leonardo escribe: “¡Oh, miseria humana, a cuántas cosas te sometes por dinero!”. Y en sus sombrías profecías, agrega: “Saldrá, de oscuras y tenebrosas cavernas, algo que acarreará a toda la especie humana grandes afanes y peligros y aún la muerte. A sus secuaces, tras muchas fatigas, les procurará contento; pero el que no sea su partidario morirá abatido por la calamidad… (página 41).

El hombre que cambia una oveja por un saco de harina realiza un ejercicio sumamente abstracto; no importa que las necesidades físicas que lo llevan a ejercer ese intercambio sean concretas – como el hambre, la sed o la necesidad de procrear-; lo decisivo es que ese intercambio sólo es posible merced a un acto de abstracción, a una especie de igualación matemática entre una oveja y un saco de harina; y ambos objetos se intercambian no a pesar de sus diferencias sino a causa de ellas (página 44 y 45 ).

Con la primera arcilla de la tierra se hizo la carne del último mortal. Y luego, de la últiña cosecha se arrojó la simiente: sí, lo escrito por la primera aurora de la vida la postres noche de expiación leerá. ( página 51 ).

La ciencia da al Estado enormes recursos para la tarea: desde los gases lacrimógenos hasta la radiotelefonía. James Mill, en el buen tiempo viejo, imaginaba que cuando todos supieran leer y escribir estaría asegurado para siempre el reinado de la Razón y de la Democracia. ¡Pobre hombre! Abrir escuelas, “educar al soberano”, etcétera. Pero ¿para enseñar qué? Bastaría recordar que el pueblo más instruido del mundo fue el alemán. Es extraño que todavía haya gente que siga creyendo ese mito. Es extraño, también, que se siga teniendo fe en la Opinión Pública, como si ese fetiche no pudiera crearse a voluntad mediante la Propaganda. La Opinión Pública sigue siendo quien impone gobiernos, pero resulta que estos gobiernos son los que crean la Opinión Pública. Creo que nunca se ha confesado esta verdad con más cínico candor que en el Moskowsky Bolchevik ( número 4, año 1947 ): ” el estado soviético determina la conducta y la actividad de los ciudadanos soviétivos de varias maneras. Educa al pueblo ruso en el espíritu de la moral comunista, de acuerdo con un sistema que establece una serie de normal legales que reglamentan la vida de la población, imponen prohibiciones, prevén premios y castigos. El estado soviético, con todo su poder, vigial el cumplimiento de estas normas. La conducta y la actividad del pueblo soviético se determina también por la fuerza que dimana de una opinión pública, creada por la actividad de numerosas organizaciones públicas. El Partido Comunista y el estado soviético desempeñan el papel principal en la formación de esta opinión pública por diversos medios, con los cuales se consigue formar el ambiente y educar a los trabajadores en un espíritu acorde con la conciencia socialista”. (página 62 y 63).

Frente al marmóreo museo de los símbolos matemáticos, estaba el hombre individual, que al fin y al cabo tenía derecho de preguntarse para qué servía todo ese aparato de dominio del mundo si no servía para resolver su angustia ante los eternos enigmas de la vida y de la muerte. Frente al problema de la esencia de las cosas se erigió el de la existencia del hombre. ¿ Tiene algún sentido la vida ? ¿ Qué significa la muerte ? ¿ Somos un alma eterna o un conglomerado de moléculas de sal y tierra ? ¿ Hay un Dios o no ? Estos si que son problemas importantes. Todo lo demás como bien dice Camus, es en el fondo un juego de niños.(página 78 y 79).

En las Notas desde el subterráneo, el héroe nos dice: “¿ De qué puede hablar con máximo placer un hombre honrado ? Respuesta: de sí mismo. Voy a hablar, pues, de mí”. (página 84).

” si nuestra vida está enferma – escribe Gauguin a Strindberg – también ha de estarlo nuestro arte; y sólo podemos devolverle la salud empezando de nuevo, como niños o como salvajes… Vuestra civilización es vuestra enfermedad; mi barbarie es mi restablecimiento”. (página 86).

¿ Y desde cuándo el ser humano está desprovisto de interioridad y cómo es posible suponer que el hombre sea solamente racional ? (página 88).

En la página 92 hacen mención a Virgínia Woolf excelente escritora he aquí su biografía: http://es.wikipedia.org/wiki/Virginia_Woolf

La lógica vale para los entes estáticos, a los que se puede aplicar el principio de identidad; no para la vida, que es una constante transformación y, por lo tanto, una constante negación. (página 94).

Decía Holderlin que si no nos ocupamos del infinito no vale la pena que nos ocupemos de nada. El problema es ser o no ser. El problema es la transitoriedad de todo lo terrenal: la frágil felicidad del amor, las ilusiones de la adolescencia, los instantes de comunicación con el semejante. Todo marcha, inexorable y angustiosamente, hacia la muerte. (página 98).

Nuestros dioses no son más los dioses luminosos del Olimpo, que alumbraron el artista occidental desde el Renacimiento: son los dioses oscuros y crueles que presiden el derrumbe de una civilización. (página 99).

Vivimos el momento en que es necesaria una nueva síntesis. El que no comprenda esta necesidad no podrá comprender a fondo los problemas del hombre de nuestra época. (página 108).

“todo es lo mismo cuando se ha perdido la ilusión de ser eterno”. (página 110).

Dice Gabriel Marcel: “el alma no es más que por la esperanza; la esperanza es, tal vez, la tela misma de que nuestra alma está formada”. (página 112).

Contra esta clase de argumentos se suele responder que es inútil ofrecer utopías cuando la realidad está representada por dos estados colosales que de un momento a otro desencadenarán la lucha atómica. A este argumento se puede contestar: primero, que si los superestados están prontos a desencadenar la lucha atómica, nada más utópico que esperar algo de ellos, porque lo mas probable es que sucumba toda nuestra civilización y desaparezcan del ras de la tierra los seres humanos y los monumentos de su pasada grandeza; y segundo, que el poder meramente físico no puede ser un argumento para resolver los grandes enigmas del espíritu humano: podrá aniquilarlos, no resolverlos. (página 118 y 119).

Y para cerrar con éste -en opinión personal- grandioso libro les dejo una pregunta formulada en la penúltima página:

¿ Por qué buscar lo absoluto fuera del tiempo y no en esos instantes fugaces pero poderosos en que, al escuchar algunas notas musicales o al oír la voz de un semejante, sentimos que la vida tiene un sentido absoluto ?

Gracias por leerme, ¡ Buen día !.

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