Sólo un adiós


Un adiós necesario, un adiós de reacción… De aceptación.

Siempre me he preguntado ¿Por qué el corazón anhela permanentemente en tu silencio y soledad aquellos momentos que te hicieron realmente felices? Se sabe que el cerebro es un órgano inteligente, pero vamos, hacer eso es jodidamente malo para la salud.
La historia de hoy se remonta al pasado, ¿Cuál no?, sobre esos anhelos que quiere el corazón pero que en el fondo sabe no puede tener.
Por noches enteras he pensado en su sonrisa, misma que se escapa como agua entre mis manos, es frustrante, querer tanto a alguien, extrañar tanto su ser, su aroma, sus caricias, la forma como una simple mirada y un pequeño abrazo podían construir ciudades enteras en mi interior, pero yo, nunca lo dije.

El frío siempre estaba presente, te quería dar más, ¿lo sabías?, te quería entregar mi vida entera, era así, pero ellos me ganaron. Y, mientras yo estoy aquí pensado en ti, seguramente tú lo haces con otro, siguiendo tu vida, dejandome atrás, hace mucho tiempo que me dejaste atrás.

Algunos recuerdos se han desvanecido, otros llegan así como el sol cada mañana. Lo destrozaste tanto que a pesar del dolor que me causabas, eras la única capaz de mantenerme en pie, y, yo sólo me dejé caer… Antes, tenía la facilidad de entrar y salir de un agujero como si nunca hubiese estado allí, ¿Sería fuerza, voluntad, o aún mi espíritu estaba sano, estaba completo? No lo sé, han pasado muchos años desde que me lo empecé a preguntar, han pasado muchos años desde que él está en mi cabeza queriendo tomar el control. Y hoy al fin cedo.

¿Cuántas luchas soporta el cuerpo antes de romperse? ¿Cuántas rupturas alberga el corazón antes de decir: no puedo más? Y, ¿Es esto rendirme o sólo aceptar?
Son tantas preguntas que tengo, tantos sentimientos encontrados… Es tanto y a la vez es nada, un vacío perenne en mí buscando desesperadamente ser llenado. Pero hay brechas, lo que entra se escapa y he llegado a saber que sólo soy yo, hundido en lo más profundo de éste agujero no queriendo ser perturbado, sentado sólo en ésta inmensa oscuridad que me rodea, es tranquila, es acogedora, es fría, intensamente fría pero así lo es ahora mi corazón, estoy acostumbrado, pero te veo aquí conmigo y, hoy me he dado cuenta que debo dejarte ir.

Porque nada hago con mantenerte viva en mí interior, porque nada ocurrirá amandote más que a mí… Porque tú sólo te fuiste, no sin antes presionar el botón para impedir que yo te siguiera. Y lo declaraste: no me escribas más, y yo, como un lacayo contra su voluntad, no tuve más opción que obedecer, así dicha orden haya sido la condena que a mi alma quemaría.

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Las cosas pasar por una razón, puedes no entenderla al momento pero después todo tiene sentido; y el sentido aquí es que mientras recorríamos la vida, yo pensaba estar contigo de la mano, pero cuando la brisa pasó estaba solo, siempre estuve solo.

Publicado desde WordPress para Android LG

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