Su mirar


Crees-en-el-mal-de-ojo-1

 

Una noche fría de invierno.
Varios amigos y yo reunidos al pie de la montaña.
Comida, bebida, una agradable reunión…
Fue agradable hasta que esa bestia apareció.

Era negro como la noche, parecía un lobo, pero ¡que bestia!
Sus ojos parecían llamas, el mismo fuego los poseían.
Los mató a todos, les desgarraba la garganta.
No hubo aullidos, pero sí muchos gritos.
Sangre, cuanta sangre…

Cuando sabía que era mi turno solo dejé de correr,
¿acaso valía la pena intentarlo?
Yo lo vi, eso no era normal… y ahí estaba, frente a mi.
Negro, ¡que negro!, y esos ojos, como un fuego vivo.
Tanto me concentré en ellos que me vi ahí, quemandome.

Dio un paso adelante con su enorme pata, y, les juro que sonrió.
Hasta el sol de hoy tanto tiempo después me pregunto:
¿Por qué fui yo quien quedó vivo de esa masacre?
¡Fui sospechosa!, ¡Única sospecha!.

Y hoy aquí, rumbo a cumplir mi pena, lo recuerdo a él y a sus fieros ojos.

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